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Mostrando entradas de junio, 2026

EL RELOJERO DE AVELLANEDA Y LA SILLA VACÍA

En Avellaneda había un relojero viejo que arreglaba todos los relojes del pueblo, Don *Juan*. En su taller siempre dejaba una silla vacía, bien al frente del banco de trabajo. Los clientes le preguntaban:  —Don Juan, ¿para quién es esa silla?  Y él contestaba sonriendo:  —Para el tiempo que todavía no llegó. El pueblo tenía 4 familias que se creían dueñas de todo. Los de apellido Scarpin, los de apellido Marcón, los de apellido Vicentin y los de apellido Braidot. Decían que el pueblo les “tocaba” a ellos. Que por apellido, por riqueza, por ser los fundadores, por ser los profesionales, eran los que tenían que decidir. Un día se rompió el reloj de la plaza principal. El único que era de todos. Los Scarpin dijeron: “Lo arreglamos nosotros, porque somos los mejores para eso”. Los Marcón dijeron: “No, nos toca a nosotros, porque fuimos los primeros”. Los Vicentin dijeron: No, a nosotros, que somos los más ricos y fundadores. Los Braidot dijeron: No, a nosotros que somos los p...